A sus 52 años, es probable que Jon Favreau resulte más familiar para varias generaciones de espectadores por sus papeles como Happy Hogan, el guardaespaldas de Tony Stark en las películas de Iron Man, o incluso, dependiendo de su edad, Pete Beker, el novio de Mónica Geller en algunos episodios de Friends.

Pero es como director que su aporte ha trascendido al plano tecnológico, pues es el responsable de Iron Man y Iron Man 2, así como de la no menos que revolucionaria reimaginación de El Libro de la Selva, en la que usó imágenes generadas por computador para crear personajes y escenarios absolutamente verosímiles.

Hacer El Rey León parecería el paso lógico para la misma noción, siendo como es una versión realista del éxito animado de 1994, que bien podría haber sido filmada por un equipo de National Geographic.

Pero resultó ser una bestia completamente diferente. En una charla telefónica con EL TIEMPO, Favreau explicó que, en realidad, su nueva cinta tiene más parecido a un juego como Assassins Creed que a una cinta como Iron Man.

Sí. La idea en mi mente era presentar comportamientos animales a través del trabajo de artistas humanos. Sabíamos que teníamos que usar la tecnología keyframe que funcionó bien en El Libro de la Selva. Y dado que trabajo con algunos de los mejores animadores del mundo, sabía que las actuaciones iban a ser animadas.

Pero usamos VR para ubicar las cámaras y hacer que pareciera que fueron usadas por humanos. El equipo completo se ponía visores VR y de hecho ‘entraba’ al mundo animado, en el que el escenario estaba totalmente generado por computador, y trabajaba allí como si estuviéramos en un set real.

Es decir, ¿no fue el mismo proceso de ‘El Libro de la Selva’?

No. Inventamos las herramientas para esta producción. El Libro de la Selva usó la misma tecnología que se empleó en Avatar, básicamente motion capture. Aquí de hecho usamos tecnología de videojuegos. Los headsets son aparatos que están disponibles en el mercado, gracias al avance de la realidad virtual.

Pero trabajamos con Unity, que es una desarrolladora de videojuegos, para crear esta plataforma en la que se usan técnicas de filmación en entornos reales para trabajar en archivos digitales. Mucho de este código se escribía mientras avanzaba la producción. Las herramientas se creaban mientras hacíamos la película.

Uno se pregunta si esta tecnología lo libera -literalmente puede detener el Sol o mover montañas- o si por el contrario limita el proceso creativo por consideraciones técnicas.

Definitivamente es liberador, porque siempre hay un baile entre el storytelling y la innovación tecnológica. En otras palabras, herramientas nuevas surgen y la gente las usa para contar historias. Así se hallan sus limitaciones y se desarrollan herramientas nuevas, mediante la innovación.

Ya sea la perspectiva forzada o el stop-motion o la llegada del steadycam, siempre hay un invento que de pronto te permite hacer cosas nuevas y eso inspira a una nueva generación de realizadores. De cualquier manera, sabía que no podía hacer demasiados cambios a la historia, así que tenía que hacer algo revolucionario desde el punto de vista técnico y visual si queríamos que este film se justificara por sí mismo y no solo como un reflejo del film anterior.

‘El Libro de la Selva’ usó la tecnología que se empleó en ‘Avatar’, básicamente motion capture. Aquí de hecho usamos tecnología de videojuegos.

¿Y es igual para los actores? ¿Hay espacio para adaptar, para improvisar?

Quería poder aprovechar la humanidad de los personajes. Todos sabemos que es una película animada pero quería que actuaran como si fuera una película de acción real. Eso significa que actuaron tanto como fue posible unos con otros y que les permitíamos improvisar y tomar decisiones sobre sus papeles como si fuera una película tradicional. Luego tomamos eso, en el cuarto de edición, armamos un soundtrack definitivo de interpretaciones, sobre el cual hicimos la animación.

¿No hay un elemento de miedo paralizante cuando se trabaja con una propiedad legendaria como ‘El Rey León’? Hablamos de una parte ‘sagrada’ de la infancia de varias generaciones…
No es paralizante, pero sí es miedo. El truco es estar lo suficientemente asustado para querer trabajar duro y para tomar en serio la importancia de esta propiedad para quienes crecieron con ella. Claramente quieres que el estudio esté feliz, pero en el caso de El Rey León, te preocupa más que la audiencia esté feliz. Y sabes, al estudio también le preocupa eso porque no quieren ser la gente que tomó un legado tan fuerte y lo desperdició.

¿Qué es distinto hoy a lo que era hace diez años, cuando hizo ‘Iron Man’?

La tecnología ha avanzado mucho y los artistas también. Al comienzo había un par de compañías capaces de hacer esto. Tenías a ILM, a Digital Dimension… había unas pocas. Hoy hay generación tras generación de gente acostumbrada a trabajar en esto y mover sus fronteras de lo que se puede hacer.

Pero de cierto modo me siento igual que cuando hice Iron Man en el sentido de que no debes poner la tecnología primero. El trabajo del director es entender lo que las herramientas pueden hacer y no pedirles lo que no pueden hacer, porque ahí es que comienza a verse extraño. Así contribuyes a ese ‘truco de magia’ que hace que todo parezca real.

Me alegra tener una voz en cómo se emplea la tecnología y espero que hayamos honrado a la película original.

No le preocupa que alguien diga: ‘Bueno, Favreau demostró que se puede hacer todo dentro de un computador, vamos a hacer Casablanca con Ingrid Bergman y George Clooney’?
Creo que la tecnología tiene un lado bueno y malo, y no solo en el cine. Con internet, con las redes sociales, la tecnología se hace tan sofisticada que puede crear confusión y desinformación sobre su uso. Me alegra tener una voz en cómo se emplea la tecnología y espero que hayamos honrado a la película original.

Pero tienes razón, siempre hay la posibilidad de que se use para algo que no haga que la audiencia se sienta bien, pero por fortuna hay sistemas de retroalimentación que le permiten a la audiencia hacer sentir su descontento mucho más rápido que antes.

¿Qué sigue? ¿En qué planea trabajar después?

Bueno, estoy trabajando muy fuerte en The Mandalorian, para Disney +. Estoy escribiendo la segunda temporada en estos momentos. Y estoy haciendo The Chef Show, con Netflix, que es un proyecto muy sencillo en el que, de hecho, cocino. Es una pequeña parte de mi vida y la grande es trabajar con estas grandes propiedades de estos grandes estudios.

Referente:https://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/entrevista-al-director-de-el-rey-leon-sobre-la-tecnologia-de-sus-peliculas-381546

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